La historia de Casa Carral en Torrelavega comienza en la primavera de 1987. Pero este comercio no parte de cero, pues su propietaria, María Jesús Gómez Carral, procede de una estirpe pasiega con una larga tradición repostera. Su abuela, Pilar Gómez Conde, fue pionera en la comercialización de los sobaos y las quesadas en Vega de Pas a finales del siglo XIX.
Pilar regentaba una fonda en su casa de Vega de Pas, en la plaza del pueblo, junto al ayuntamiento, en la que vendía estos riquísimos dulces pasiegos. Con Pilar trabajaron y continuaron con el negocio familiar sus hijas: Antonia, Mercedes, Felisa y María. La hija de esta, María Jesús, se casó con un polanquino, Pepe Vega, y se trasladó a vivir a Torrelavega, donde nacieron sus tres hijos. Una vez criados, decidió continuar con el negocio que tanto éxito había tenido en su familia, montando un pequeño obrador en la Avenida de España.
El negocio arranca tímidamente, pero no tarda mucho tiempo en darse a conocer. A pesar de estar escondido en una calle sin salida, el boca a boca hace su trabajo, y en pocos años el negocio va viento en popa, y los sobaos y quesadas de Casa Carral se hacen famosos en Torrelavega y alrededores.
Además de sobaos y quesadas, María Jesús amplía la producción con magdalenas, magdalenas con chocolate, pastas pasiegas de mantequilla y pastel de nueces.