Guardianes de un
legado repostero

La historia de Casa Carral en Torrelavega comienza en la primavera de 1987. Pero este comercio no parte de cero, pues su propietaria, María Jesús Gómez Carral, procede de una estirpe pasiega con una larga tradición repostera. Su abuela, Pilar Gómez Conde, fue pionera en la comercialización de los sobaos y las quesadas en Vega de Pas a finales del siglo XIX. 

Pilar regentaba una fonda en su casa de Vega de Pas, en la plaza del pueblo, junto al ayuntamiento, en la que vendía estos riquísimos dulces pasiegos. Con Pilar trabajaron y continuaron con el negocio familiar sus hijas: Antonia, Mercedes, Felisa y María. La hija de esta, María Jesús, se casó con un polanquino, Pepe Vega, y se trasladó a vivir a Torrelavega, donde nacieron sus tres hijos. Una vez criados, decidió continuar con el negocio que tanto éxito había tenido en su familia, montando un pequeño obrador en la Avenida de España. 

El negocio arranca tímidamente, pero no tarda mucho tiempo en darse a conocer. A pesar de estar escondido en una calle sin salida, el boca a boca hace su trabajo, y en pocos años el negocio va viento en popa, y los sobaos y quesadas de Casa Carral se hacen famosos en Torrelavega y alrededores. 

Además de sobaos y quesadas, María Jesús amplía la producción con magdalenas, magdalenas con chocolate, pastas pasiegas de mantequilla y pastel de nueces.

En 1994 se incorporan al negocio los hijos de María Jesús: Javi, de ayudante en el obrador, y Chus, que se hace cargo del mostrador. 

Tras 32 años al mando de Casa Carral, María Jesús se jubila y Chus y Javi trasladan el negocio a un local más grande al lado del anterior, esta vez de frente a la Avenida, con más espacio y mejores instalaciones para continuar con la labor repostera de la familia Carral. 

El 29 de abril de 2019 se estrena este nuevo obrador y tienda, en el que Javi y Chus siguen elaborando los productos de siempre siguiendo las recetas centenarias de su familia pasiega, a los que irán añadiendo novedades como los sobaos de naranja y chocolate, los sobaos con arándanos, los almendrados, panettone, roscones de reyes… 

En la nueva ubicación, más a la vista que la anterior, en un local amplio, luminoso y con una preciosa decoración, las ventas y la fama de Casa Carral se multiplican. 

La pandemia les obliga a cerrar durante el confinamiento, tiempo clave para decidirse a abrir la tienda online, operativa desde mayo de 2020. A partir de ese momento ya se pueden disfrutar los productos de Carral desde cualquier lugar de la península, con solo un click:

www.casacarral.com